
Hoy he despertado en la más profunda y oscura soledad. Una resplandeciente luz, que mostraba el calor que le falta a mi alma, relucía flamante en el cielo. No siento, ya no puedo sentir, no veo el tiempo pasar. Mis noches se juntan con los días. Los cambios del tiempo no me causan molestia alguna pues ya no siento frío, ni calor. En mi alma ya no se siente amor, ni cariño, lo único que siento es el abrazo de la soledad, de la angustia y el odio. Aun sigo esperando a aquel hombre que echara de mi alma todos esos sentimientos y me oscurecen y me harán desaparecer. Tengo miedo de que llegue ese día, el día en el que él venga, pues un día pensé que había encontrado a mi príncipe, pero se fue, dejando que la soledad se posara en mi alma y desde entonces la recorre oscureciéndola y haciendo me morir poco a poco
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