martes

Historia de Nerea (Día 1)

Como un día cualquiera, me encontraba sentada en el ultimo casa, revisando el apartado de fonética de mi diccionario de griego, me encantaba y me encantan el griego tanto la mitología como el idioma siempre ha sido mi pasión. Una pasión que descubrí al entrar en primero de bachillerato de letras puras, mi amiga Sandra y yo estábamos ansiosas por empezar las clases, bueno en realidad solo por empezar la clase de latín y griego ya que las otras asignaturas tenían pinta de ser un muermo, tan ansiosas que habíamos empezado a leer los pequeños relatos que ponía en el libro primero en castellano y después intentábamos leerlos en griego, algo imposible ya que ni reconocíamos las letras del alfabeto griego. Latín, sin embargo, no era tan nuevo para nosotras ya que en cuarto de la ESO lo habíamos estudiado, fue una gran experiencia he de admitir que en ocasiones esos sufijos me enervaban ya que eran demasiados como para aprenderlos de golpe pero hicimos, tanto Sandra como el resto de la clase un gran esfuerzo por aprenderlos para poder aprobar la asignatura, y para nuestra sorpresa ¡aprobamos con nota! -"Las Nereidas" -Leyó Sandra después de tragar un trozo de chocolate. -"Eran las hijas de Nereo y Doris, entre las cincuenta se encontraban Tetis y Anfítrite, esposa de Poseidon". En ese momento me imagine a hermosas sirenas como las de los cuentos, con sus largas melenas y una cola de pez. Ambas nos mantuvimos en silencio durante unos segundos, cuando de repente Sandra decidió romper ese silencio sacándome de mis pensamientos. -Mañana empiezan las clases y adivina que toca a segunda hora. ¡Griego!. -Exclamo emocionada. "Genial" pensé, es cierto tenia la ansiada clase a segunda hora. Poco después Sandra se fue a su casa y yo llene la bañera, puse muy bajito en mi equipo de música Inmortals de Evanescence, cerré los ojos y me deje llevar. Era extraño pero ahí me sentía bien pero es que es normal, toda mi vida había vivido cerca del mar y me sentía a gusto ahí.

domingo

Por él


En lo más oscuro del cementerio, entre las tumbas más oscuras y olvidadas, ahí estoy yo. Llorando por una amor que debió perdurar por siempre. Estoy decidiéndome entre la vida y la muerte, pero la vida no es vida si no estas a mi lado. Las horas pasan, la luna cada vez esta más alta en en esta oscura noche, la decisión ya es tomada, y yo, sobre la tumba de mi amado descanso, cuchillo en mano y un mar de sangre a mí alrededor. Mas nunca podré estar con mi amado, pues el murió enfermo y yo cometí el mayor de los pecados por amor. Y mil años mas tarde sigo y seguiré quemándome en las más ardientes llamas del infierno, sin embargo, no es tan insoportable, horrible y doloroso como no estar a tu lado.

Renuncio al amor


Renuncio, sí, renuncio al amor y a todo lo que este conlleva. Romperé mi corazón, me iré de esta cuidad que me a visto sufrir, me marchare del país, del continente. Atrás dejare todos mis recuerdos, mi familia, mis amigos, y con él, el hombre que rompió mi corazón se queda mi vida, mi alma. Y, escondida en un oscuro bosque, sentada sobre n mar de amargas lagrimas que brotan de mis ojos, estoy ojos que ya no volverán a tener brillo, ni color. Este oscuro y tenebroso bosque será mi tumba. Y mi cuerpo sin alma vagará en busca de la muerte, para, por fin, poder descansar.

Alma perdida


Hoy he despertado en la más profunda y oscura soledad. Una resplandeciente luz, que mostraba el calor que le falta a mi alma, relucía flamante en el cielo. No siento, ya no puedo sentir, no veo el tiempo pasar. Mis noches se juntan con los días. Los cambios del tiempo no me causan molestia alguna pues ya no siento frío, ni calor. En mi alma ya no se siente amor, ni cariño, lo único que siento es el abrazo de la soledad, de la angustia y el odio. Aun sigo esperando a aquel hombre que echara de mi alma todos esos sentimientos y me oscurecen y me harán desaparecer. Tengo miedo de que llegue ese día, el día en el que él venga, pues un día pensé que había encontrado a mi príncipe, pero se fue, dejando que la soledad se posara en mi alma y desde entonces la recorre oscureciéndola y haciendo me morir poco a poco

Muerte


Hoy he visto a la muerte y me ha dicho que pronto nos reuniremos, que esta deseando tenerme a su lado, que se siento muy sola, llendo de un lado para otro recogiendo almas, al fin y al cabo no son para ella. Pero conmigo es distinto. Quiere que le siga, que sea su discípula en la eternidad, que sea su compañera, amiga e hija, y aprenda todo lo que pueda para un día ocupar su lugar. No es fea y fría como piensan algunos, todo lo contrario, es dulce y calida como el buen vino, lo único frío en ella es su mirada de hielo pero incluso el hielo puede quemar si lo tocas sin guantes. Es la mas bella que he visto en mi vida, una belleza sepulcral, pero belleza al fin y al cabo. Al conocerla me ha sobresaltado un gran interrogante ¿Porque le tienen miedo? Desde que la he visto sólo pienso en el momento de unirme ha ella en ese cálido abrazo que me dará la eternidad. Gracias ha ella seguiré joven por siempre, igual de bella por los siglos. ¿Qué tiene eso de malo? , es lo mejor que me podría haber pasado en estos últimos, años de plena angustia. Por fin, se acabara la tristeza sin explicación, la angustia presente en todo el día y ha todas horas. Y cuando hayan pasado las décadas, los siglos, los milenios, yo estaré allí, sabiéndolo todo de todos. Habré visto como la humanidad se ha destruido como lo ha echo con las demás cosas. Toda la tierra será un país tercermundista, sumido en la miseria, el caos y la destrucción. Para entonces, ella morirá en mis manos y yo ocuparé su lugar, crearé mi propio reino, no dejare que las almas vayan a una u otra dirección, solo se quedaran conmigo. Y lo harán voluntariamente ya que entonces, la vida será tan muerte que se enamorarán de mí y preferirán mi mundo.